Maestros 911 Vol.4

Respondemos tus preguntas

Atzan

9/17/202628 min read

Caso 1

Gracias por compartirnos un poco más de información sobre tu alumno. Hay algo que nos parece importante revisar antes de pensar directamente en estrategias para llamar su atención o en actividades de lectoescritura.

Mencionas que tiene muy poca comunicación, que consideras que comprende poco, que necesita acompañamiento constante para trabajar y que, conforme avanza la jornada, comienza a levantarse y correr. Todo esto nos hace pensar que primero necesitamos conocer con mayor claridad qué habilidades tiene actualmente y desde dónde podemos comenzar a enseñarle.

Por ejemplo, antes de plantearnos como objetivo la lectoescritura sería importante observar: ¿comprende instrucciones sencillas?, ¿puede elegir entre dos opciones?, ¿relaciona imágenes u objetos?, ¿clasifica?, ¿imita?, ¿puede permanecer en una actividad breve que sí comprende?, ¿cómo pide algo que quiere o cómo rechaza algo que no quiere?

También nos llama la atención que mencionas que los materiales didácticos solo mantienen su interés durante algunos minutos. Más que buscar un material que logre “atrapar” su atención durante más tiempo, habría que preguntarnos qué le estamos pidiendo hacer con ese material y si comprende lo que esperamos de él. La atención también se construye cuando la actividad es clara, tiene un inicio y un final y está ajustada a lo que el niño puede realizar.

Por ahora te sugeriríamos plantear objetivos pequeños y muy concretos: seguir una instrucción sencilla, permanecer durante un periodo breve, terminar una actividad corta, pedir ayuda o comunicar que ya no quiere continuar. A partir de ahí podremos ir aumentando gradualmente la exigencia.

La lectoescritura puede seguir siendo una meta, pero antes necesitamos identificar cuáles son las habilidades que ya tiene y cuáles necesitamos construir para poder llegar a ella.

Y algo importante: si para trabajar requiere el 100 % de tu atención y esto implica descuidar al resto del grupo, no podemos pensar que la solución será simplemente que tú lo acompañes más. Será necesario revisar también qué apoyos necesita dentro del contexto escolar para que pueda participar con mayor autonomía sin que toda la responsabilidad recaiga en la maestra.

Respuesta

  • Edad del niño: 8

  • Grado Escolar: Segundo de primaria

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: La forma de trabajar con ellos

  • ¿Qué sucede exactamente?: Trabaja si y solo si tiene acompañamiento, por lo tanto la atención debe de ser 100 por ciento con el descuidando al grupo

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Al llegar al aula está tranquilo pero en el transcurso del tiempo se para y comienza a correr

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Muy poca comunicación, yo siento que comprende muy poco

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Necesito algunas Estrategias para llamar su atención

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Darle y enseñarle con material didáctico pero solo lo tiene por escasos minutos y lo deja

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Lectoescritura

Caso 2

Hay varias cosas interesantes en lo que observas y creo que haces bien en preguntarte si terminar en casa todo aquello que no concluye en el salón sería realmente conveniente.

Antes de tomar esa decisión, habría que identificar por qué no termina las actividades. No es lo mismo que necesite más tiempo para escribir, que no comprenda la indicación, que la cantidad de trabajo sea demasiada para ella o que realmente no haya comprendido el contenido. Cada una de estas situaciones requeriría un apoyo diferente.

Por ejemplo, si el objetivo de una actividad es comprensión lectora, quizá no sea necesario que copie o escriba la misma cantidad que el resto del grupo para demostrar lo que comprendió. Podemos reducir la cantidad de escritura, darle más tiempo, hacer preguntas más concretas, permitir algunas respuestas orales o apoyarnos en opciones, imágenes o información localizada dentro del texto.

Respecto a su letra, recuerda que una cosa es qué tanto comprendió y otra la calidad de su escritura. Podemos seguir trabajando caligrafía, tamaño, ubicación en el cuaderno y organización del espacio como objetivos específicos, pero procurando que estas dificultades no nos impidan conocer lo que sí está aprendiendo.

Yo evitaría convertir automáticamente en tarea todo aquello que no terminó durante la jornada. Si todos los días lleva a casa el trabajo inconcluso, además de la tarea y sus otras actividades, podemos terminar alargando su jornada sin necesariamente mejorar el aprendizaje. Mejor revisa qué actividades son realmente indispensables, cuáles pueden reducirse o ajustarse y cuáles nos están dando información sobre algo que todavía necesita aprender.

También preguntas si es conveniente que esté en el mismo grupo que su melliza. El hecho de ser hermanas no significa por sí mismo que deban estar juntas o separadas. Aquí también necesitamos observar.

Fíjate qué sucede entre ellas dentro del salón: ¿una depende constantemente de la otra?, ¿la busca para responder o realizar las actividades?, ¿la hermana suele hablar, decidir o hacer cosas por ella?, ¿se comparan entre sí?, ¿estar juntas genera conflicto o, por el contrario, pueden desenvolverse de manera independiente, aunque compartan grupo?

Si observas dependencia, podrías comenzar favoreciendo espacios, equipos y responsabilidades diferentes, sin que necesariamente la primera decisión tenga que ser separarlas de grupo. La idea sería que cada una pueda construir su propio espacio, relaciones y autonomía dentro de la escuela.

Por último, mencionas que apenas la estás conociendo y que viene de un ritmo de trabajo diferente. Dense un poco de tiempo para conocerse. Observa qué comprende, cuánto tiempo necesita, en qué actividades requiere mayor apoyo y qué ajustes le permiten responder mejor. Eso te ayudará a establecer objetivos más claros para ella sin que la prioridad sea únicamente alcanzar el ritmo del grupo.

Respuesta

  • Edad del niño: 9

  • Grado Escolar: 5o

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Es una pequeña TEA I que aun tiene una caligrafía en desarrollo, no termina actividades en el aula y su melliza está en el mismo grupo por lo que no estoy segura de qué tan conveniente sea para ambas niñas

  • ¿Qué sucede exactamente?: Parece no entender indicaciones, y además de la escuela lleva 2 deportes y coro musical, por lo que quizá es mucho trabajo en el día para ella, no quisiera estrenarla en lo académico. Además antes iba en el turno vespertino con un ritmo de trabajo mucho mas lento del que llevamos en el matutino

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Vamos empezando el curso, muestra poco aprendizaje de sus cursos anteriores, no entra en crisis solo quisiera saber como apoyarla en el aula y si es conveniente dejar que terminen las actividades en casa además de la tarea.

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Es verbal y comprende en un 70%

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Escribe y lee pero no comprende, su letra es como niño de primero y no tiene buen manejo del espacio en el cuaderno

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Apenas la voy conociendo

  • ¿Qué quieres lograr con él?: La mayor comprensión lectora posible y su escritura para que pueda responder evaluaciones en el salón

Caso 3

En lo que nos cuentas hay un dato que nos parece muy importante: tu alumno puede decir e identificar los números del 1 al 20, pero cuando le propones una actividad como relacionar el número con la cantidad, no la realiza.

Aquí valdría la pena preguntarnos primero si realmente estamos frente a una dificultad de atención o falta de interés, o si la actividad le está pidiendo una habilidad que todavía no tiene consolidada.

Identificar el número 5 no necesariamente significa comprender que representa una cantidad de cinco elementos. Son aprendizajes diferentes. Antes de insistir en actividades de relación número-cantidad, puedes explorar qué sucede si le pides cosas muy sencillas: “dame uno”, “dame dos”, “pon tres”, elegir entre dos cantidades, igualar conjuntos pequeños o relacionar cantidades que sean muy evidentes. Esto te permitirá conocer mejor desde dónde comenzar.

También nos cuentas que has probado plastilina, tarjetas, cubos y otros materiales sin obtener mucha diferencia. Esto nos da una pista importante: quizá no necesitamos seguir cambiando el material, sino revisar qué le estamos pidiendo hacer con él. Un material muy atractivo no necesariamente hará que una actividad sea comprensible o adecuada para el nivel de habilidad del niño.

Respecto a la atención, comienza con actividades muy breves, con una consigna clara y un final fácil de identificar. Si actualmente puede participar durante un minuto, por ejemplo, ese puede ser nuestro punto de partida; no necesitamos comenzar esperando que permanezca el mismo tiempo que el resto del grupo. Conforme comprenda mejor la dinámica y tenga experiencias exitosas, podemos aumentar gradualmente el tiempo y la dificultad.

Hay otro aspecto que vale mucho la pena aprovechar: mencionas que tiene poco tiempo con un comunicador, aunque todavía no lo tienes disponible en la escuela. Sería importante hablar con mamá y, si es posible, con el profesional que está trabajando su sistema de comunicación para que el comunicador pueda acompañarlo también en el contexto escolar. La comunicación no debería quedarse solamente en casa o en terapia.

Por ahora yo elegiría pocos objetivos y muy claros. Por ejemplo: participar brevemente en una actividad dirigida, comprender cantidades pequeñas y comenzar a utilizar su sistema de comunicación dentro del aula. A partir de ahí podremos avanzar hacia números, cantidades y vocales con mayor intención.

Más que preguntarnos “¿qué material puede lograr que se interese?”, probemos preguntarnos: “¿qué quiero enseñarle, qué puede hacer actualmente y cuál sería el siguiente paso que puedo pedirle?”

Respuesta

  • Edad del niño: 6

  • Grado Escolar: 3ro de preescolar

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: La falta de interés en las actividades

  • ¿Qué sucede exactamente?: Cuando hacemos alguna actividad en escritorio, el alumno pierde el interés fácilmente, no se concentra, se pone a cantar, ni siquiera dirige la mirada a la actividad. He tratado de en vez de papel sean actividades con plastilina, tarjetas, material didáctico, etc. pero nada parece funcionar.

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: En cada momento de trabajo de escritorio. Antes puede fijar un poco la mirada en la tarea, pero después pierde totalmente la atención.

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Dice algunas palabras, tiene poco con su comunicador pero la mami aún no me lo da. Por lo general hace ecolalia.

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Por ejemplo, me sabe decir los números del 1 al 20 y los sabe identificar, pero literal lo hace cuando ella quiere, si yo le pongo alguna actividad como de relacionar la cantidad con el número, no lo hace.

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Probé objetos físicos de su interés, la torre de cubos Montessori, realizar los números con plastilina y nada.

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Enfoque en la actividad, identificar los números y su cantidad, así como las vocales.

Caso 4

Por lo que nos cuentas, has realizado varias acciones importantes: lo has ubicado cerca de ti, has trabajado en pequeños grupos para favorecer la interacción, utilizas el apoyo de compañeros y ya solicitaste a la familia una valoración para conocer con mayor profundidad qué está sucediendo con su comunicación. Creemos que este último punto es especialmente importante.

Hay algo de tu descripción en lo que nos gustaría detenernos. Mencionas que cuando le haces preguntas directas suele responder sí o no, o termina repitiendo alguna de las opciones que tú misma le proporcionas. En estos casos debemos tener cuidado de no asumir que esa respuesta necesariamente representa lo que piensa, siente o comprendió. Si constantemente le ofrecemos las posibles respuestas, podemos terminar “adivinando” por él sin saber realmente qué quería comunicar.

Mientras cuentan con mayor información de la valoración, procura disminuir la presión por obtener una respuesta oral y amplía las posibilidades para que pueda comunicarse: señalar, elegir, utilizar gestos, imágenes, palabras escritas si tiene esa posibilidad o cualquier otra forma que le permita expresar una necesidad, una elección, rechazo, ayuda o una idea.

También sería muy útil conocer cómo se comunica en otros contextos. ¿Habla en casa?, ¿con qué personas?, ¿en qué situaciones?, ¿existen momentos en los que utiliza lenguaje oral de manera espontánea? Esta información será muy importante para los profesionales que realicen la valoración y para comprender si estamos frente a una dificultad del lenguaje, del habla, de la comunicación o alguna otra situación que requiera un abordaje específico.

El trabajo que ya realizas en pequeños grupos puede ser una buena oportunidad para favorecer la interacción, procurando inicialmente que hablar no sea un requisito para participar. Pueden compartir materiales, elegir, tomar turnos, resolver algo juntos o participar en juegos en los que poco a poco aparezcan mayores oportunidades de intercambio.

Respecto a lo académico, también sería importante separar las dificultades. Copiar del pizarrón, comprender lo que lee, trabajar de manera independiente y comunicar una respuesta son habilidades diferentes. Si necesita tu acompañamiento para avanzar, observa en qué momento exacto se detiene cuando retiras la ayuda: si no comprende la instrucción, no sabe cómo iniciar, pierde el foco, necesita que le indiquen cada paso o sabe la respuesta pero no encuentra cómo expresarla. Eso nos permitirá saber qué apoyo necesita y evitar hacer por él aquello que poco a poco pueda aprender a resolver.

Finalmente, aunque nos encantaría que logre interactuar oralmente, por ahora ampliaríamos un poco el objetivo: que pueda desarrollar un sistema de comunicación funcional con compañeros, docentes y familia, independientemente de que inicialmente sea oral, gestual, visual o una combinación de diferentes formas de comunicación.

El habla puede ser un objetivo si su perfil y la valoración indican que es posible y pertinente, pero no necesitamos esperar a que hable para comenzar a darle una voz dentro de la escuela.

Respuesta

  • Edad del niño: 7 años

  • Grado Escolar: 2° de primaria

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Tebgo un alumno de 7 años que solo se comunica con gestos y acciones, me preocupa la comunicación acertiva para el trabajo y socializacion en la escuela primaria.

  • ¿Qué sucede exactamente?: El alumno copia de pizarrón actividades y tareas pero demora demasiado. Se distrae con facilidad. Prefiere siempre juegos interactivos pero que no impliquen tener que expresarse oralmente. Muestra timidez extrema pues agacha la cabeza y se encoge o da la sensación de quedarse "congelado" pues no expresa emoción de miedo/angustia/enojo solo repite una de las opciones de respuesta que prácticamente yo misma le doy. Como si fuerq opción múltiple, hay que adivinar lo que piensa o siente.

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Cuando se le habla directamente a solas o en grupo. Responde sí o no a todo. Casi no pide permiso para ir al sanitario con tal de no pararse a hablar. Con sus compañeros juega y se deja ayudar pero no hay intercambio verbal de su parte.

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Expresiones de gestos sí/no, sonríe o acata la instrucción según lo que ve que sus compañeros hacen. En preguntas directas puede razonar respuestas concretas.

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Carece de comprensión lectora, hay que llevarlo al análisis de lo que se lee y entonce realiza algún dibujo pero no lo explica.

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Método de comunicación directa, solo que se tiene que trabajar con él muy directamente y existen más compañeros con situaciones de TDAH y posible autismo en nivel leve que requieren mi atención. Si lo dejo de atender personalmente, no logra avanzar en sus actividades solo. Monitoreo con un compañero avanzado. Ubicación en el aula cerca de pizarrón y maestra. Trabajo en pequeños grupos para favorecer la interacción con sus pares.
    Solicitud de valoración a los padres de familia para determinar si el mutismo es selectivo o padece alguna afectación en el habla.

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Mejorar el sistema de comunicación con pares, docentes y familia logremos interactuar oralmente con el alumno y así, mejorar su rendimiento académico y muestre un desempeño funcional para la vida cotidiana.

Caso 5

En tu caso hay dos aspectos que consideramos importantes trabajar de manera paralela: la comunicación y las conductas de autolesión o agresión.

Mencionas que tu alumno repite muchas de las frases que escucha. Por ejemplo, cuando le dices “escribe tu nombre”, él repite “escribe tu nombre” en lugar de realizar la acción. Antes de pensar que no quiere seguir la indicación, necesitamos saber si realmente comprendió qué esperábamos que hiciera.

Te sugerimos utilizar instrucciones muy breves y concretas, acompañadas inicialmente del apoyo que necesite para comprenderlas. Después observa qué instrucciones logra realizar y cuáles únicamente repite. Esto nos dará mucha más información sobre su nivel de comprensión.

Respecto al lenguaje, más que buscar que “hable”, sería importante favorecer que utilice la comunicación con una función: pedir algo, rechazar, elegir, pedir ayuda, solicitar una pausa, decir que terminó o pedir continuar con algo que le gusta. Si el lenguaje oral todavía no le permite hacerlo, podemos apoyarnos también en imágenes, gestos o algún sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa. Sería importante saber si actualmente recibe terapia de lenguaje o utiliza algún sistema de comunicación fuera de la escuela.

El dibujo, que mencionas como uno de sus principales intereses, puede convertirse en una excelente oportunidad. No necesitamos quitárselo para lograr que trabaje, pero tampoco permitir que sea la única actividad durante toda la jornada. Podemos enseñarle poco a poco una secuencia clara: primero una actividad breve y después un tiempo para dibujar, anticipándole cuándo comienza y cuándo termina cada momento.

Ahora bien, los golpes, pellizcos, gritos y las situaciones en las que llega a lastimar a otros niños sí requieren especial atención. Comienza a registrar qué estaba sucediendo justo antes: qué se le pidió, qué estaba haciendo, si se retiró algo que quería, si llevaba mucho tiempo trabajando, si había ruido, espera o algún cambio. También observa qué sucede inmediatamente después. Esto puede ayudarnos a identificar patrones y comprender mejor qué está comunicando o intentando resolver mediante esa conducta.

Durante los momentos de mayor desregulación, la prioridad será la seguridad: disminuir exigencias, evitar repetir muchas veces las instrucciones o intentar razonar con él en ese momento y darle oportunidad de recuperar la calma.

Por la presencia de autolesiones y agresiones, este trabajo no debería recaer únicamente en ti. Es importante compartir lo que estás observando con la familia y con los profesionales que lo atienden para establecer acuerdos comunes y valorar si existe algún otro factor que pueda estar influyendo.

Antes de pedirle más lenguaje, necesitamos asegurarnos de que tenga una manera efectiva de comunicarnos lo que necesita. Muchas veces, cuando ampliamos esas posibilidades de comunicación y hacemos más comprensible lo que ocurre a su alrededor, también comenzamos a encontrar mejores formas de acompañar la conducta.

Respuesta

  • Edad del niño: 9 años

  • Grado Escolar: 4ro de primaria

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Es un niño con autismo que se golpea, se pellizca, grita y, en ocasiones llega a lastimar a otros niños

  • ¿Qué sucede exactamente?: Sabe leeré, sabe hacer sumas y restas sencillas, le gusta dibujar mucho

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Llega a la escuela mas tarde que sus compañeros, se sienta y a veces si quiere trabajar y a veces solo dibujar, si no se le dan las hojas para dibujar las arranca de su cuaderno, si se le da michas veces la misma indicación grita

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Solo repite lo que yo le digo, la única frase que le he escuchado es cuando piden permiso para ir al baño

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Hablar

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Hablarle en tercera persona, solo repite por ejemplo "escribe tu nombre" en vez de escribir responde la indicación

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Que pueda responder a preguntas y que trabaje simples para establecer comunicación.

Caso 6

En tu pregunta nos compartes información de dos alumnos con necesidades diferentes, así que vamos a tratar de separar un poquito la orientación para cada uno.

Respecto al niño de 6 años

Hay un dato que nos parece muy importante: mencionas que lee, identifica letras, palabras y números, escribe y consideras que comprende bien. Sin embargo, llora y tira objetos cuando comienza el trabajo, incluso desde el momento en que le pides sacar la libreta, y observas que esto ocurre especialmente después del recreo.

Esto nos hace pensar que antes de buscar cómo lograr que permanezca sentado, sería importante observar qué está haciendo tan difícil el momento de regresar al trabajo.

Tú misma nos das una posible pista cuando mencionas que consideras que puede ser demasiado tiempo continuo de trabajo. Observa qué sucede antes del recreo y qué cambia después: cuánto tiempo logra participar, qué tipo de actividades se presentan, cuánto trabajo se espera que realice, cómo se le anuncia que terminó el recreo y qué ocurre al regresar al salón.

Puede ayudar anticiparle el regreso, mostrarle claramente qué actividad realizará y comenzar con una tarea breve que sabes que puede resolver. Si sacar la libreta ya está provocando el llanto, necesitamos reconstruir poco a poco esa experiencia: inicio una actividad que comprendo, realizo una cantidad alcanzable y termino. Conforme pueda hacerlo con mayor tranquilidad, podemos aumentar gradualmente la exigencia.

Respecto a colorear, recortar o marcar, haces bien en preguntarte si siempre son necesarios. Antes de eliminarlos o insistir en ellos, piensa qué quieres enseñar con esa actividad. Si quieres saber si reconoce una letra, no necesariamente necesita colorearla; puede señalarla, elegirla, relacionarla o escribirla. Si lo que queremos desarrollar es una habilidad motriz relacionada con recortar, trazar o colorear, entonces sí tendremos que trabajarla, pero de manera gradual y con un objetivo claro.

Y respecto a permanecer sentado, cambiaríamos un poco la meta. Más que buscar que esté sentado porque es lo esperado dentro del salón, busquemos que pueda participar cada vez durante más tiempo en las actividades que tienen un propósito para él. Sentarse puede ser parte de algunas actividades, pero no es en sí mismo el aprendizaje que queremos lograr.

Respecto a la niña

De ella tenemos menos información. Sabemos que no utiliza lenguaje oral, sigue algunas indicaciones, realiza actividades con bastante apoyo y actualmente colorea, aunque todavía presenta dificultades para respetar los trazos.

Aquí evitaríamos plantear como único objetivo “que avance con el habla”. Primero necesitamos conocer cómo se comunica actualmente: cómo pide algo, cómo rechaza, cómo elige, cómo busca ayuda, qué gestos utiliza, qué tanto comprende y qué hace cuando no logra comunicar algo.

El objetivo inicial sería ampliar sus posibilidades de comunicación funcional, ya sea mediante lenguaje oral, gestos, imágenes o algún Sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa, dependiendo de sus necesidades.

También sería importante conocer mejor qué instrucciones comprende y qué puede realizar con diferentes niveles de ayuda. En lugar de pensar solamente que “hace las actividades incorrectamente”, observa en qué parte aparece la dificultad: ¿comprendió qué tenía que hacer?, ¿puede iniciar?, ¿necesita que le modelen?, ¿puede continuar si retiramos la ayuda?

Con ella sí nos ayudaría mucho que nos compartieras un poquito más de información sobre cómo se comunica, qué comprende, qué actividades puede realizar actualmente y qué sucede cuando intentas retirar el apoyo. Con esos datos podremos darte recomendaciones mucho más específicas.

Respuesta

  • Edad del niño: 6 años

  • Grado Escolar: Primer grado

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Tengo un niño con autismo, aún no me entregan como tal el diagnóstico, sin embargo lo que he observado, lee, identifica abecedario, palabras, números y escribe aunque muy tenue, sin embargo, no le gusta colorear, recortar, ni marcar, he tratado de evitarlo, pero cuando vamos a empezar las clases empieza a llorar, a gritar y tira las cosas, en la escuela lo quieren sentado en su lugar y eso no lo logra, tengo otra niña igual no tengo diagnóstico, ella no habla, aunque sigue algunas indicaciones, realiza las actividades aunque no correctas. Requiere más apoyo

  • ¿Qué sucede exactamente?: Llorar mucho y tira las cosas aunque no agresivo, cuando vamos a empezar a trabajar, no quiere realizar las actividades, la niña requiere más apoyo para realizar todo.

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Cuando les vamos a iniciar las clases, regularmente después del receso, considero que es mucho tiempo continuo de trabajo

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Con palabras y acciones, considero que comprende bien, la niña no tanto

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Se sabe letras, números, palabras, Lee y escribe muy tenue, la niña casi nada solo colorea y on respetar trazos

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Pues adaptarles las actividades a qué no coloree, si no quiere, a qué haga menos actividades, empieza a llorar nada más pedirle que saque su libreta

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Que permanezca en su lugar y que trabaje aunque sea algunas actividades y la niña lograr avanzar con el habla y seguimiento de instrucciones

Caso 7

Nos compartes información de dos alumnos de la misma edad, pero con perfiles y necesidades muy diferentes, así que vamos a revisarlos por separado.

Alumno 1

Hay varias cosas que sería importante priorizar antes de pensar en que realice más trabajos. Desde que llega busca alejarse, se quita los zapatos, se mete debajo de las mesas, busca su comida, durante la jornada sale del aula y actualmente cuenta con muy pocas herramientas para comunicar lo que necesita.

En este momento pondríamos como prioridad seguridad, comunicación y participación gradual en las rutinas del salón.

Mencionas que uno de tus objetivos es que pueda avisar mediante pictogramas cuando necesita ir al baño. ¡Muy bien! Pero aprovecharíamos ese mismo recurso para mucho más. Si el señalamiento ya es una forma de comunicación que utiliza, podemos comenzar a enseñarle pictogramas para necesidades muy frecuentes: comer, baño, ayuda, descanso, terminar, jugar, salir, etc. Si cuenta con algún sistema de comunicación fuera de la escuela, sería importante coordinarse con familia y terapeutas para utilizarlo también en el aula.

Respecto a meterse debajo de las mesas, quitarse los zapatos o buscar alejarse, antes de intentar eliminar estas conductas observa qué sucede alrededor de ellas. ¿Qué encuentra cuando se mete debajo de la mesa?, ¿permanece tranquilo?, ¿lo hace cuando aumenta el ruido o cuando comienza una actividad?, ¿por qué se quita los zapatos?, ¿también sucede en casa? Esa información nos ayudará a saber qué necesidad puede estar resolviendo.

Nos comentas también que en el diagnóstico aparece que tiene “un coeficiente intelectual de un niño de dos años”. Este dato por sí solo no debería definir lo que esperamos de él ni los objetivos que podemos plantearle. Nos interesa mucho más conocer qué puede hacer actualmente en comunicación, comprensión, juego, autonomía, interacción y aprendizaje para construir objetivos desde sus habilidades reales.

En relación con tomar la comida de sus compañeros o llevarse objetos a la boca, aquí sí necesitamos intervenir por seguridad. Anticipa claramente cuándo será el momento de comer, mantén fuera de su alcance objetos que puedan representar un riesgo y enséñale de manera muy concreta qué alimentos son los suyos. Si la conducta de llevar objetos a la boca es frecuente, también sería importante comentarla con la familia y los profesionales que lo atienden.

No necesitamos lograr de entrada que permanezca sentado durante toda la actividad grupal. Podemos comenzar con participaciones muy breves: guardar algo, colocar un material, esperar un turno, jugar unos momentos junto a otro niño o terminar una actividad sencilla. La integración también se enseña poco a poco.

Alumno 2

En este alumno encontramos una situación diferente. Nos cuentas que desde que llega toma materiales, sube a muebles para alcanzar objetos, sale del salón, arroja cosas y puede agredir cuando se le ponen límites o no obtiene lo que quiere. Además, la familia refiere que conductas similares ocurren en casa.

Aquí no creemos que la solución sea simplemente “poner límites más firmes”. Los límites son necesarios, especialmente por seguridad, pero también necesitamos enseñarle qué hacer cuando aparece un límite.

Empieza por organizar mucho más el ambiente. Si actualmente entra y tiene acceso inmediato a una gran cantidad de materiales, podemos reducir lo que está disponible, establecer momentos claros para utilizarlos y presentar opciones limitadas: “puedes elegir este o este”. Cuando termine, enséñale a guardar antes de acceder al siguiente. Al principio necesitará acompañamiento para hacerlo; no basta con decirle “recoge” si todavía no ha aprendido esa rutina.

También sería importante revisar el uso de la palabra “no”. No porque debamos evitar poner límites, sino porque ya identificaste que determinadas negativas pueden detonar una respuesta muy intensa. Podemos hacer el límite más comprensible: “eso no está disponible, puedes elegir esto”, “primero guardamos, después eliges otro”, “mesa no, pies en el piso”. El objetivo es que poco a poco aprenda qué sí puede hacer frente a una negativa.

Respecto a las agresiones, necesitamos comenzar a registrar con mayor precisión qué sucede antes: qué quería obtener, qué se le negó, qué instrucción recibió, a quién agrede y qué ocurre inmediatamente después. Esto nos permitirá identificar patrones y, al mismo tiempo, enseñarle alternativas para pedir, rechazar, esperar, solicitar ayuda o expresar que ya no quiere continuar.

Durante una crisis la prioridad será cuidar su seguridad y la de los demás, reducir el lenguaje y evitar entrar en discusiones o repetir muchas veces la misma indicación. La enseñanza del límite y de las alternativas se realiza principalmente cuando está regulado, no en el momento de mayor desborde.

El dato de las más de cinco horas diarias de pantalla también vale la pena trabajarlo con la familia. No lo tomaríamos como explicación única de lo que sucede, pero sí sería recomendable revisar las rutinas en casa y construir acuerdos para ampliar gradualmente otras formas de juego, participación, espera y convivencia.

Por la frecuencia de las agresiones, las salidas del aula y el hecho de que estas dificultades se presentan tanto en casa como en la escuela, consideramos importante que exista un trabajo coordinado entre familia, escuela y los profesionales que lo atienden. La maestra no debería cargar sola con la responsabilidad de resolver esta situación.

Por ahora priorizaríamos: permanecer seguro dentro del aula, disminuir situaciones de riesgo, aprender rutinas sencillas, desarrollar formas adecuadas de pedir y rechazar y comenzar a tolerar pequeños límites y esperas.

En ambos alumnos hay mucho por enseñar, pero probablemente no necesitamos empezar por “que trabajen más”. Primero necesitamos construir las habilidades que les permitan estar, comunicarse, participar y aprender dentro del salón.

Respuesta

  • Edad del niño: Dos de 4 años

  • Grado Escolar: 2 de preescolar

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Alumno 1: Autismo no verbal, se para constantemente de su asiento, se sale del salón ,no trabaja a menos de que tenga un apoyo de forma individual, en ocasiones utiliza el señalamiento para comunicarse, usualmente está debajo de las mesas, me gustaría ayudarlo poco a poco a integrarse más con sus compañeros, a qué realizará algunos trabajos o jugará con material. En el diagnóstico médico dice que tiene un coeficiente intelectual de un niño de dos años
    Alumno 2: desde que ingresa al salón, comienza a tomar materiales al azar, solo los utiliza por unos minutos,no los recoge solo los va dejando tirados por todos lados, agrede al otro niño con autismo, le quita las cosas, no obedece reglas, su mamá comenta que en casa pasa más de cinco horas al día con el teléfono o pantallas para mantenerlo tranquilo, llora y golpea para tratar de conseguir lo que quiere, la palabra no detona su frustración y desata su crisis al igual que el ponerle límites y reglas, no le gusta realizar trabajos y constantemente avienta cosas y agrede a las personas, en casa es lo mismo por lo que me comenta su hermano y su mamá.

  • ¿Qué sucede exactamente?: Niños 1: desde que llega se quita los zapatos y busca un lugar donde meterse o estar alejado de sus compañeros, busca su mochila para comenzar a comer lo que se le envia de refrigerio, durante las actividades se para o se mete debajo de las mesas, cuando es momento de jugar solo lo hace si estoy motivando y realizando los ejercicios con él, cuando comen suele pararse a comer la comida de los demás niños.
    Niño 2: desde que llega al aula, comienza tomando todos los materiales que le llaman la atención, se sube a las sillas mesas tratando tomar todo lo que él quiere, si se le pide que tome asiento se enoja y ahí comienza a gritar y agredir físicamente para tratar de que le den lo que él pide, si se le pide que ordene las cosas que bajo no lo hace y constantemente se sale del aula, solo se sienta cuando es momento de comer. Si se le pide que realice alguna actividad dice que no y se enoja. El material solo usa un momento y lo deja. Para después tomar otro y así. Cuando es momento de jugar en grupo no se integra, y que no le gusta el contacto físico.

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Niño 1: durante toda la jornada escolarNo 2 : durante toda la jornada escolar

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Niño 1: no tiene comunicación verdad solo algunos señalamientos y tiene algo de comprensión Niño 2: si comunica sus necesidades y si comprende la mayor parte delo que e le dice

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Niño 1: atender a algunas consignasNiño 2: atender a algunas instrucciones

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: *niño 1:Proporcionarle un espacio de la calma, no lo utilizo y los materiales sensoriales para que no se meta las cosas a la boca no los utilizo.Niño2: brindarle un material que le agrade, motivarlo, pero no lo he logrado, también el poner límites y trabajar con un arregla a la vez

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Niño 1: mantenerse dentro del aula, mantener sus zapatos puestos, avisar con pictogramas que quiere ir al baño, que no se coma los alimentos de los demás y ni se introduzca cosas a la boca.
    Niños 2: mantenerse dentro del aula, integrarse a las actividades, que ya no agreda física, ni verbalmente a los demás.

Caso 8

En tu descripción hay varios datos que pueden ayudarnos a comprender mejor lo que está sucediendo. Mencionas que tu alumno “es retador”, pero después describes algo mucho más útil: ante algunas indicaciones dice que no, se ríe, sale del salón y cuando lo persiguen parece interpretar la situación como un juego.

Te proponemos cambiar por un momento la pregunta de “¿cómo hago para que obedezca?” por “¿qué está aprendiendo o consiguiendo cuando se sale del salón?.

Si cada vez que sale un adulto corre detrás de él, es posible que sin querer hayamos construido una dinámica que para él resulte divertida. Esto no significa que debamos permitirle salir —hay un tema importante de seguridad—, sino que necesitamos modificar la manera de intervenir y, sobre todo, prevenir que la situación ocurra.

También mencionas que comprende indicaciones cortas, pero tiene dificultad cuando el lenguaje se vuelve más complejo. Procura entonces utilizar instrucciones breves, concretas y decir exactamente lo que esperas que haga: “guarda”, “siéntate”, “dame”, “vamos al salón”, acompañándolas de apoyo visual o modelado cuando sea necesario. Después verifica si realmente comprendió antes de interpretar que está desobedeciendo.

Nos llama especialmente la atención que después del recreo aumenta la dificultad para regresar y permanecer en el aula. Ahí tienes una pista muy importante. Observa qué sucede específicamente en esa transición y comienza a anticiparla: avisarle que el recreo está por terminar, mostrarle qué sigue, establecer una rutina breve de regreso y procurar que la primera actividad al entrar sea clara y accesible.

Respecto a tomar y aventar objetos, además de establecer límites claros, será necesario enseñarle qué puede hacer en lugar de eso: dónde colocar lo que tomó, cómo pedir algo que quiere, cómo devolverlo y qué objetos sí puede utilizar. Decirle lo que no puede hacer no siempre le enseña lo que esperamos que haga.

El hecho de que permanezca más tiempo cuando está acompañado por mamá también nos da información, pero el objetivo no debería ser depender de su presencia para que pueda estar en el salón. Pregúntate qué cambia cuando ella está: ¿le anticipa?, ¿le repite o simplifica las instrucciones?, ¿lo acompaña físicamente?, ¿le ayuda a iniciar?, ¿le marca los límites de otra manera? Identificar qué apoyo funciona nos permitirá intentar trasladarlo al contexto escolar y después disminuirlo gradualmente.

Por ahora yo priorizaría tres cosas: seguridad para evitar que salga del aula, comprensión de instrucciones y una rutina clara para el regreso del recreo. Una vez que estos aspectos comiencen a mejorar podremos ampliar gradualmente su participación y autonomía dentro del salón.

Respuesta

  • Edad del niño: 6 años

  • Grado Escolar: Primer grado primaria

  • ¿Qué situación en concreto te preocupa?: Se sale del salón constantemente, no sigue indicaciones, avienta las cosas, toma cosas sin permiso.

  • ¿Qué sucede exactamente?: El estudiante no sigue indicaciones, es retador y al darle una orden dice que no, se ríe y se sale del salón piensa que estamos jugando con él al perseguirlo, cuando toma cosas que no son suyas no las devuelve y las avienta constantemente, después de la hora del receso ya no quiere estar en el salón de clases y se arriesga al estar subiendo y bajando escaleras, se mete a los salones de otros grados sin permiso y toma materiales no permitidos.

  • ¿En qué momentos ocurre y qué suele pasar antes/después?: Todo el tiempo escolar

  • ¿Cómo se comunica y qué tanto comprende?: Con indicaciones cortas. Tiene poca comprensión, responde a preguntas básicas como color favorito pero se le dificulta cuando se hace una pregunta más compleja. No entiende y contesta cualquier cosa.

  • ¿Qué puede hacer actualmente relacionado con lo que quieres enseñarle?: Actividades manuales.

  • ¿Qué has intentado y qué ocurrió?: Que trabaje acompañado por su mamá, permanece más tiempo en el salón de clases

  • ¿Qué quieres lograr con él?: Que permanezca en el salón, siga las reglas del salón y atienda las indicaciones.

Caso 9

En tu pregunta hay un dato que nos parece especialmente importante: mencionas que tu alumno comienza a gritar durante el recreo y que, después de ese momento, regresa al salón gritando y continúa así durante buena parte de la jornada. Antes de pensar solamente en cómo lograr que haga menos ruido, necesitamos preguntarnos qué está sucediendo con él a partir de ese momento del día.

Te sugerimos observar con mayor detalle el recreo: ¿qué sucede justo antes de que comience a gritar?, ¿busca algo?, ¿parece disfrutar correr y gritar o comienza a mostrarse incómodo?, ¿hay mucho ruido o movimiento?, ¿qué ocurre cuando se le indica que el recreo terminó?, ¿cómo es el regreso al salón? Esta información puede ayudarnos a distinguir si la dificultad está en el propio recreo, en la transición para regresar, en el nivel de activación que alcanza o en alguna otra necesidad que todavía no estamos identificando.

También mencionas que utilizas pictogramas y que responde mejor cuando está tranquilo. Este dato es muy importante. Los apoyos visuales no tendrían que aparecer solamente cuando queremos que trabaje; pueden ayudarnos a hacer más comprensible y predecible toda la jornada. Por ejemplo, anticipar recreo, avisar que está por terminar, mostrar qué actividad sigue y establecer una rutina clara de regreso al salón.

Sería importante también conocer cómo comunica actualmente sus necesidades. Al ser un alumno no hablante, necesitamos asegurarnos de que cuente con una manera funcional de pedir descanso, ayuda, continuar, terminar, salir o expresar rechazo. Los pictogramas pueden formar parte de ello, pero habría que conocer si utiliza algún Sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa y coordinar su uso con familia y terapeutas involucrados.

Otro dato que no dejaríamos de considerar es la duración de su jornada. Nos comentas que sale de clases a las 2:00 y permanece en tiempo extendido hasta las 4:00. No podemos afirmar que esa sea la causa de los gritos, pero sí vale la pena observar cómo cambia su regulación conforme avanza el día y compartirlo con la familia y la escuela.

Ahora bien, también es importante considerar al resto del grupo. Si los gritos son tan constantes que sus 22 compañeros ya no pueden escuchar ni continuar trabajando, la respuesta no puede recaer únicamente en que la maestra “logre controlarlo”. La escuela necesita participar en la construcción de un plan que cuide al alumno y, al mismo tiempo, permita que el resto del grupo continúe aprendiendo.

Por ahora, más que plantearnos como objetivo simplemente “que deje de gritar”, comenzaríamos por identificar qué está provocando o manteniendo el grito, fortalecer su comunicación y trabajar especialmente la transición del recreo al salón. Cuando comprendamos mejor qué está ocurriendo, podremos elegir estrategias mucho más específicas.

Respuesta

Hola buenas tardes !  Tengo alumno nivel 3 autista, no verbal . En escuela privada con más de 900 alumnos en nivel primaria . Comienza a gritar al momento de que está en el recreo y corre por todos lados , al regreso al salón continúa gritando y esto genera que su grupo de 22 compañeros ya no trabajen por qué no escuchan . Y así está hasta las 2 pm que sale y lo dejan hasta las 4 pm en tiempo extendido. El trabajo que realizo con él cuando quiere trabajar es a través de pictografías  las cuales responde solo en algunas y cuando está tranquilo .
La pregunta es ¿cómo puedo trabajar con el para bajar el ruido que hace con los demás en el salón ?

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