Maestros 911 Vol.2
Respondemos tus preguntas
Atzan
8/27/202621 min read
Saludo
Nuevamente les escribe Guadalupe Romero. :) Hoy recibimos muchas más preguntas.
Esperamos que las respuestas puedan serles de mucha utilidad.
Buscar estas respuestas ya las convierte en unas excelentes docentes.
¡Mucho ánimo con sus pequeños!
Indice:
Pregunta 1
Tengo un niño con autismo no verbal y además tiene discapacidad intelectual, yo deseo avanzar con él en lectoescritura, pero me he dado cuenta que se desespera muy pronto y se altera. Tiene 10 años de edad.
Respuesta:
Gracias por compartir tu pregunta. Si tu alumno se desespera y se altera rápidamente al trabajar lectoescritura, antes de insistir yo revisaría desde dónde estamos comenzando.
Tener 10 años no significa abandonar el objetivo de aprender a leer y escribir, pero sí necesitamos conocer cuáles son sus habilidades actuales: ¿comprende instrucciones sencillas?, ¿relaciona imágenes u objetos?, ¿reconoce su nombre o palabras significativas?, ¿puede elegir entre opciones?, ¿cuánto tiempo permanece en una actividad y cómo se comunica?
A partir de ahí podemos plantear objetivos de lectoescritura funcionales y alcanzables: reconocer su nombre, identificar palabras importantes de su entorno, relacionar imagen-palabra o utilizar palabras y símbolos como parte de su comunicación.
Comienza con actividades breves, con altas posibilidades de éxito, y aumenta poco a poco la dificultad. Y recuerda: que no utilice lenguaje oral no significa que no pueda aprender. Necesitamos encontrar una forma accesible para que comprenda, participe y nos demuestre lo que sabe.
Más que preguntarnos “¿cómo logro que avance en lectoescritura?”, preguntémonos: “¿cuál es el siguiente paso que este alumno está listo para aprender?”
Pregunta 2
Soy docente recién egresada, tendré primer grado de preescolar con alumnos de 3 años. Hay tres alumnos con TDAH, dos de ellos también con autismo. Una mamá comenta que espera un diagnóstico por parte de la escuela para que su hijo pueda ser atendido. Es la primera vez que trabajo con niños con estas necesidades y quisiera saber cómo realizar un diagnóstico adecuado. Uno de los alumnos es no verbal y otro aún usa pañal.
Respuesta
¡Hola! Primero quisiera quitarte un poquito de presión: como maestra no te corresponde realizar un diagnóstico clínico de autismo o TDAH. Tu papel es diferente, pero igual de importante: observar, registrar, identificar las necesidades del alumno y aportar información que definitivamente es muy valiosa para los profesionales encargados de realizar una evaluación.
Al inicio del ciclo yo me enfocaría en conocer a cada niño: ¿cómo se comunica?, ¿qué comprende?, ¿cómo juega?, ¿cómo se relaciona?, ¿qué puede hacer de manera independiente?, ¿cómo responde a las rutinas e indicaciones?, ¿qué situaciones le resultan difíciles y qué apoyos le ayudan?
En el caso del alumno cuya familia espera un diagnóstico, la escuela puede documentar lo que observa y orientar a la familia para buscar una evaluación con profesionales capacitados, pero no necesitas asumir tú esa responsabilidad.
Y respecto al alumno que no habla o al que todavía utiliza pañal, no los tomes como datos aislados para confirmar un diagnóstico. Son habilidades que debemos explorar para conocer qué necesitan aprender y qué apoyos requieren actualmente.
Tu mejor herramienta al comenzar no será una prueba diagnóstica: será una observación intencionada, un buen registro y una comunicación cercana con la familia y los profesionales que acompañan al niño.
Pregunta 3
¿Algún instrumento para evaluar el área de comunicación y lenguaje en alumnos de preescolar, primaria y secundaria que pueda apoyar para dar a los docentes un informe de la situación del alumno y brindar sugerencias adecuadas? En mi trabajo solicitan que sea tangible.
Respuesta:
¡Hola! Aquí sería importante distinguir entre evaluar formalmente el lenguaje y contar con un instrumento que nos permita registrar las habilidades comunicativas del alumno.
Las pruebas formales de lenguaje deben seleccionarse de acuerdo con la edad, las características del alumno y el objetivo de la evaluación, y requieren conocer sus criterios de aplicación e interpretación. Por eso sería difícil recomendar un solo instrumento que funcione de la misma manera desde preescolar hasta secundaria.
Si lo que necesitas es algo tangible que te permita orientar a los docentes, puede ser mucho más útil elaborar o utilizar un registro funcional de comunicación y lenguaje, donde puedas observar aspectos como: cómo se comunica, para qué se comunica, qué tanto comprende, cómo expresa necesidades e ideas, si inicia intercambios, mantiene conversaciones y qué apoyos necesita.
Esto te permitirá no solamente entregar un resultado, sino responder algo mucho más útil para la maestra: ¿cómo se comunica este alumno y qué puedo hacer en el aula para favorecer su comprensión, expresión y participación?
Si se requiere una evaluación formal del lenguaje, entonces sí recomendaríamos acudir a un profesional especializado que pueda seleccionar los instrumentos adecuados para cada alumno.
Pregunta 4
Tengo un alumno con TEA que presenta mucha ansiedad. Cuando no termina un trabajo o algo le preocupa puede llevar sus pensamientos a situaciones muy extremas. Cuando está ansioso muerde objetos, se lleva las manos a la boca y también llega a rascarse el pene, algunas veces por dentro y otras por fuera del pantalón. ¿Qué sugieren?
Respuesta
¡Hola! Gracias por compartirlo. De todo lo que describes, yo comenzaría por observar que varias de estas conductas parecen aumentar cuando el alumno está ansioso o desregulado, así que más que trabajarlas de manera aislada, sería importante identificar qué situaciones están generando esa ansiedad y ayudarlo a desarrollar otras formas de regularse.
Si muerde objetos o lleva constantemente las manos a la boca, podemos ofrecer una alternativa segura, como una mordedera, enseñándole poco a poco a cubrir esa necesidad de una manera más adaptativa.
Respecto a tocar o rascar sus genitales, antes de interpretar la conducta únicamente como parte de la ansiedad, sería importante descartar comezón, irritación, dolor o alguna otra molestia física. Esta parte corresponde trabajarla de la mano con la familia. La maestra puede comunicar lo que observa de manera tranquila y descriptiva, sin alarmar ni hacer interpretaciones. Por ejemplo: “Hemos observado que en algunos momentos lleva la mano a sus genitales y se rasca con frecuencia. Queríamos comentárselos para que puedan revisar en casa si existe alguna irritación o molestia física.”
Si se descarta una causa física y la conducta continúa, entonces podemos observar con mayor atención en qué momentos aparece y trabajar también la enseñanza de privacidad: explicarle de manera clara y respetuosa que hay conductas que pertenecen a espacios privados y no al salón de clases, además de ofrecerle otra estrategia de regulación cuando lo necesite.
También ayudaría anticiparle tiempos, dividir las actividades largas, avisarle cuánto falta y enseñarle poco a poco que equivocarse o no terminar una tarea no significa que algo malo vaya a suceder.
Más que intentar eliminar cada conducta por separado, preguntémonos: ¿qué está haciendo este alumno para regular su ansiedad y qué alternativas más seguras y socialmente adecuadas podemos enseñarle?
Pregunta 5
¿Con qué materiales debo trabajar el aprendizaje en el aula y cómo le doy la instrucción al alumno con TEA?
Respuesta
¡Hola! Más que buscar materiales específicos “para autismo”, yo comenzaría preguntándome qué quiero enseñarle y qué necesita este alumno para comprenderlo. Muchas veces podemos utilizar los mismos materiales del grupo, haciendo ajustes en la cantidad, dificultad o forma de presentarlos.
Respecto a las instrucciones, procura que sean breves, claras y concretas. En lugar de decir: “Guarda eso porque ya vamos a terminar y necesito que saques tu cuaderno para hacer la siguiente actividad”, podemos decir: “Guarda los colores”, esperar a que lo haga y después: “Saca tu cuaderno”.
Evita dar varias indicaciones al mismo tiempo y, si la instrucción verbal no es suficiente, acompáñala con un gesto, una imagen, un ejemplo o modelando lo que esperas que haga. Después dale tiempo para procesar y responder antes de repetirla o ayudarlo.
Y algo muy importante: no asumamos inmediatamente que “no obedece”. Primero asegurémonos de que comprendió qué le estamos pidiendo y cuenta con las habilidades para hacerlo.
El mejor material será aquel que responda al objetivo que quieres trabajar; y la mejor instrucción, aquella que tu alumno pueda comprender y ejecutar con la menor ayuda posible.
Pregunta 6
Mi alumno tiene 7 años y pasa a segundo de primaria. Tiene diagnóstico de autismo, TDAH y problemas de lenguaje. Es bastante inquieto, no atiende indicaciones, pega, muerde, rasguña y avienta. ¿Cómo puedo trabajar con él en el aula?
Respuesta
Por lo que describes, yo no comenzaría intentando trabajar todas estas conductas al mismo tiempo. Primero necesitamos entender qué está ocurriendo y establecer prioridades.
Cuando un niño tiene además dificultades de lenguaje, es importante asegurarnos de que realmente comprende las indicaciones. Utiliza instrucciones breves y concretas, una a la vez, acompáñalas con apoyos visuales o modelado cuando sea necesario y dale tiempo para responder.
Respecto a pegar, morder, rasguñar o aventar, sería importante registrar cuándo sucede, qué estaba ocurriendo antes y qué obtiene o evita después. Esto puede ayudarnos a comprender si aparece ante una demanda, una espera, frustración, dificultad para comunicar algo, sobrecarga u otras situaciones.
Mientras vamos entendiendo la conducta, podemos anticipar momentos difíciles, reducir esperas innecesarias, ofrecer oportunidades de movimiento y, especialmente, enseñarle una alternativa para expresar “no quiero”, “ayuda”, “descanso” o “terminé”, de acuerdo con su forma de comunicación.
Y si las agresiones representan un riesgo para él o para otras personas, no debería recaer únicamente en ti resolverlo dentro del salón. Es importante establecer acuerdos con la familia, dirección y los profesionales que lo acompañan para construir un plan común de prevención y actuación.
No intentemos solamente que deje de pegar o morder; necesitamos descubrir qué está resolviendo con esa conducta y enseñarle una manera más segura y adaptativa de conseguirlo.
Pregunta 7
¿Qué criterios de evaluación podemos calificar a un niño autista, si es verbal o no verbal?
Respuesta
Aquí comenzaría haciendo una distinción importante: ser verbal o no verbal no debería ser el criterio para decidir qué o cómo evaluar a un alumno. La evaluación debe partir de los aprendizajes esperados, de su perfil actual y de los ajustes que necesita para demostrar lo que sabe.
Primero preguntémonos: ¿qué quiero evaluar? Si queremos saber si reconoce colores, números, conceptos, comprende una historia o resuelve un problema, hablar no necesariamente es indispensable para demostrarlo. Un alumno puede responder señalando, relacionando, clasificando, eligiendo entre opciones, realizando una acción o utilizando su sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa.
También podemos ajustar la cantidad de reactivos, el tiempo, la complejidad de la consigna o la forma de presentar la evaluación, sin perder de vista qué aprendizaje estamos valorando.
Y algo que considero fundamental: no confundamos una dificultad para expresarse con una dificultad para aprender. Si un alumno no utiliza lenguaje oral, nuestra tarea será encontrar una vía accesible para que pueda mostrarnos lo que sabe.
Evaluar de manera inclusiva no significa regalar una calificación; significa ofrecer una forma justa y accesible de demostrar el aprendizaje.
Pregunta 8
Daniel cursará segundo de primaria. Tiene autismo y lo conozco poco. Cuando no obtiene algo que quiere llora mucho y ha llegado a hiperventilarse. También quisiera saber cómo apoyarlo en lectoescritura, favorecer que coma su lunch de manera independiente y cómo evaluarlo.
Respuesta
¡Hola, maestra Lulú! Gracias por contarnos con tanto detalle sobre Daniel. De todo lo que preguntas, mi primera recomendación sería: no intentes resolver todo al mismo tiempo. Al inicio del ciclo date oportunidad de conocerlo y establecer prioridades.
Respecto a las crisis, más que pensar solamente en cómo tranquilizarlo cuando ya está llorando, observa qué sucede antes: qué se le negó, qué esperaba, cómo se le anticipó y qué ocurre después. Durante una desregulación disminuye el lenguaje y las demandas, mantén un ambiente tranquilo y dale tiempo para recuperarse. Llamar a mamá no tendría que ser la respuesta automática cada vez que llora; la escuela también puede ir construyendo estrategias para acompañarlo, siempre que su seguridad esté garantizada.
Para lectoescritura, parte de lo que ya sabe y descubre cuáles son sus habilidades actuales antes de decidir qué enseñarle. Que cuente hasta 10 o identifique vocales nos da algunas pistas, pero necesitamos conocer mucho más.
En el lunch sucede algo parecido. Antes de intentar retirar tu presencia, observa qué necesita de la maestra para poder comer: ¿ayuda para abrir recipientes?, ¿recordatorios?, ¿seguridad ante un espacio menos estructurado?, ¿simplemente se acostumbró a tener al adulto cerca? Cuando identifiques qué función cumple tu presencia, podrás comenzar a retirar ese apoyo poco a poco.
Y para evaluarlo, recuerda que podemos realizar ajustes en la forma de presentar las actividades, el tiempo o la manera en que responde. Evaluar con ajustes no significa regalar una calificación; significa permitirle demostrar lo que realmente ha aprendido.
Así que empieza por conocer a Daniel. No necesitas llegar al primer día sabiendo resolver todo; necesitas observar qué puede hacer, dónde encuentra barreras y qué apoyos realmente necesita. Desde ahí será mucho más sencillo decidir qué trabajar primero.
Pregunta 9
Soy nueva como docente, no tengo mucha experiencia y me han comunicado que tendré tres niños con autismo; uno presenta mayores necesidades de apoyo que los otros dos. ¿Alguna recomendación para ayudarlos a que no tengan crisis?
Respuesta
Primero quiero decirte algo que quizá pueda quitarte un poquito de preocupación: nuestro objetivo no puede ser garantizar que nunca tendrán una crisis. Incluso haciendo un buen trabajo pueden existir momentos de desregulación. Lo que sí podemos hacer es conocerlos y generar condiciones que disminuyan la probabilidad de que ocurran.
Antes de iniciar, intenta obtener información de cada uno: ¿cómo se comunica?, ¿qué situaciones suelen alterarlo?, ¿cómo expresa que necesita ayuda o descanso?, ¿qué le ayuda a regularse?, ¿cómo responde a los cambios y a las esperas?
Dentro del aula suelen ayudar mucho las rutinas claras, anticipar los cambios, utilizar instrucciones concretas, disminuir tiempos de espera y enseñar formas funcionales de pedir ayuda, descanso o expresar que algo les molesta.
También observa las señales tempranas. Una crisis rara vez comienza en el momento de mayor intensidad; muchas veces antes hay inquietud, aumento de movimientos, cambios en la voz, intentos de alejarse o rechazo a continuar. Aprender a reconocer esas señales permite intervenir antes de que la desregulación aumente.
Y recuerda que son tres niños diferentes. No necesitas encontrar “la estrategia para el autismo”, sino ir descubriendo qué ayuda a cada uno a sentirse seguro, comprender lo que ocurre y participar dentro del aula.
Y algo importante que quisiera compartirte: no tienes que saberlo todo desde el primer día ni resolverlo sola. Acércate a tus autoridades, al equipo de Educación Especial si cuentan con él y a las familias. La inclusión también requiere que la maestra tenga una red de apoyo. Animo! Será un ciclo con muchos aprendizajes para ti!
Pregunta 10
Niña de primer grado que no habla, ¿cómo puedo trabajar con ella?
Respuesta
Lo primero sería conocer un poquito más de ella, porque decirnos que “no habla” todavía nos da muy poca información para saber cómo trabajar.
Yo comenzaría observando: ¿cómo pide lo que necesita?, ¿señala, utiliza gestos, imágenes o algún sistema de comunicación?, ¿comprende instrucciones?, ¿puede elegir entre opciones?, ¿imita?, ¿cómo expresa que algo le gusta, le molesta o necesita ayuda?, ¿qué actividades disfruta?
Algo muy importante: no esperemos a que aparezca el lenguaje oral para comenzar a comunicarnos con ella. Si actualmente no cuenta con una forma funcional para expresar sus necesidades, sería importante valorar, junto con los especialistas que la acompañan, el uso de un Sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa.
En el aula puedes comenzar con instrucciones sencillas, apoyos visuales, actividades breves y oportunidades constantes para que pueda elegir, pedir, rechazar, participar y responder utilizando la forma de comunicación que tenga disponible.
Antes de preguntarnos cómo enseñarle, necesitamos descubrir cómo comprende el mundo y cómo puede comunicarse con nosotros. A partir de ahí podremos plantear objetivos mucho más adecuados para ella.
Pregunta 11
Tengo dos alumnos. El primero cambió su conducta después de que estuve incapacitada durante varios meses: lloraba, se enojaba y llegó a aventar bancos y libros. Un día me abrazó y me dijo que me había extrañado mucho. Ahora pasa a segundo y me preocupa cómo manejará sus crisis su nueva maestra. La segunda es una niña que comprende y responde, pero al ver la libreta y el lápiz comienza a llorar y se niega a realizar trazos.
Respuesta
Aquí tenemos dos situaciones muy diferentes y creo que cada niño nos está dando información importante.
En el primer caso, yo no perdería de vista lo que él mismo te dijo: te extrañó. Hubo un cambio importante en su ambiente y su conducta se modificó durante ese periodo. Más que quedarnos únicamente con que lloraba o aventaba cosas, valdría la pena compartir con su nueva maestra qué le ayudaba a sentirse seguro, cómo se regulaba y qué estrategias funcionaron contigo. También pueden anticiparle el cambio de maestra y ayudarlo a construir poco a poco esa nueva relación. El vínculo también puede ser un apoyo importante para la regulación.
En el caso de la niña, que el llanto aparezca con solo ver libreta y lápiz nos dice que debemos investigar qué representa esa actividad para ella. ¿Le cuesta el trazo?, ¿le demanda demasiado esfuerzo motor?, ¿ha vivido mucha presión alrededor de la escritura?, ¿tolera otras actividades gráficas como pintura, gis, arena o pizarrón?
Antes de insistir con la libreta, yo exploraría otras formas de desarrollar las habilidades necesarias para escribir y después haría un acercamiento gradual al lápiz y al papel.
En ambos casos, la conducta nos está dando información. Antes de insistir en que hagan lo que esperamos, necesitamos comprender qué está haciendo difícil esa situación y trabajar desde ahí.
Pregunta 12
Niña de 6 años que entra a primero de primaria, con autismo nivel 2 o posiblemente 3. Se sale del salón y corre por la cancha, algunas veces intenta morder, su atención dura aproximadamente cinco minutos y avienta los zapatos. La mamá comenta que es cuestión de que se adapte. Nunca he tenido una alumna con estas características y tendré un grupo de 25 niños. ¿Qué medidas puedo tomar?
Respuesta
Entiendo que todo esto junto puede sentirse abrumador, así que mi primera recomendación sería: no intentes trabajar todo al mismo tiempo. Establece prioridades.
En este momento, la primera sería su seguridad. Si se sale del salón y corre por la escuela, antes de preocuparnos porque permanezca sentada o termine las actividades necesitamos conocer qué provoca que salga, en qué momentos ocurre y establecer con dirección y familia un plan claro para prevenir y actuar ante estas situaciones. Esto no debería quedar únicamente bajo tu responsabilidad mientras atiendes a otros 24 alumnos. Recuerda que la inclusión es un proyecto de toda la institución educativa, involucra también a tus autoridades.
Después trabajaría en una adaptación progresiva a las rutinas escolares. Si actualmente permanece cinco minutos, esos cinco minutos son nuestro punto de partida. Propón actividades breves, claras y alcanzables, intercálalas con movimiento o actividades de su interés y aumenta gradualmente el tiempo.
También registra cuándo aparecen las mordidas, cuándo se quita o avienta los zapatos y qué ocurre antes y después. No necesariamente todas estas conductas tienen la misma causa.
Y respecto a que “es cuestión de que se adapte”, sí, la adaptación requiere tiempo, pero no significa simplemente esperar a que ocurra. Podemos facilitarla con estructura, anticipación, apoyos adecuados y acuerdos entre escuela y familia.
Primero seguridad y adaptación; después podremos aumentar poco a poco las demandas de aprendizaje. No necesitamos resolver todo en las primeras semanas, pero sí tener claro qué es prioritario.
Pregunta 13A
Alumno de 10 años con autismo que desde hace tres semanas presenta cambios importantes en su comportamiento. Agrede, se da palmadas en el cuerpo y rostro, repite “ayuda” y llega a tirar mesas o sillas. Estas conductas aparecen en distintos momentos y pueden durar varios minutos. ¿Qué podemos hacer?
Respuesta
Nos compartes un dato especialmente importante: estas conductas son nuevas y aparecieron hace aproximadamente tres semanas. Cuando existe un cambio significativo en el comportamiento de un niño, antes de asumir que se trata simplemente de una conducta asociada al autismo, necesitamos investigar qué cambió.
La palabra “ayuda” también merece nuestra atención. Aunque aparezca como ecolalia, no deberíamos descartarla; observemos en qué momentos la dice y qué está ocurriendo alrededor.
Mi recomendación sería informar a la familia y solicitar que se descarte primero alguna situación física: dolor, malestar, alteraciones de sueño, cambios en medicamentos u otra condición que el niño quizá no pueda comunicar claramente. Al mismo tiempo, escuela y familia pueden revisar si hubo cambios recientes en rutinas, personas, demandas o situaciones emocionales.
En la escuela registren qué sucede antes, durante y después de estos episodios. Y cuando exista riesgo de autolesión o agresión, la prioridad será disminuir demandas y estímulos, retirar objetos peligrosos y proteger al alumno y a quienes están alrededor de acuerdo con el protocolo de la escuela.
Por la intensidad y el cambio reciente, esta situación no debería manejarse únicamente con estrategias de aula. Es importante compartir los registros con la familia y los profesionales que lo atienden para realizar una valoración integral.
Cuando una conducta aparece de manera repentina, nuestra primera pregunta no debería ser solamente “¿cómo la detenemos?”, sino también “¿qué cambió y qué nos está intentando comunicar?”
Pregunta 13B
Alumno de 8 años que realiza las actividades muy rápido y, cuando termina o no quiere realizar alguna, comienza a gritar y desesperarse. Tiene habilidades cognitivas altas para su edad. ¿Qué actividades podemos implementar?
Respuesta
En este caso, más que darle simplemente más trabajo, revisaría si las actividades representan realmente un reto para él y qué sucede durante los tiempos en los que termina antes que sus compañeros.
Pueden preparar una pequeña carpeta o espacio de actividades de extensión: retos de lógica, resolución de problemas, lectura, construcción, investigación breve, juegos de estrategia o proyectos relacionados con sus intereses. La intención no es premiar al que termina rápido con otras diez hojas, sino ofrecerle oportunidades de profundizar y mantenerse involucrado.
También anticipen qué puede hacer cuando termine: “Cuando acabes, puedes elegir entre estas dos actividades”. Esto disminuye tiempos muertos y le enseña progresivamente a gestionar esos momentos.
Terminar antes no siempre significa necesitar más cantidad; a veces significa necesitar mayor profundidad, desafío y autonomía.
Pregunta 13C
¿Cómo abordar con los padres que sus hijos con autismo o TDAH pueden necesitar actividades o ajustes diferentes, cuando ellos quieren que hagan exactamente lo mismo que los demás?
Respuesta
Es importante la forma de plantearlo. En lugar de decir a la familia “su hijo necesita actividades diferentes”, podemos explicarles que el objetivo sigue siendo que participe y aprenda junto con sus compañeros, pero quizá necesite otra vía para conseguirlo.
Podemos mostrar ejemplos concretos: “El grupo resolverá diez ejercicios; por ahora él realizará cinco para favorecer que los complete de manera independiente”, o “trabajaremos el mismo contenido, pero podrá responder señalando en lugar de escribir”.
Cuando la familia comprende qué queremos lograr con el ajuste, suele ser más sencillo construir acuerdos. No estamos disminuyendo expectativas ni excluyendo al alumno; estamos quitando una barrera que actualmente dificulta su aprendizaje.
Una frase que puede ayudar mucho con las familias es: “No buscamos exigirle menos; buscamos ofrecerle lo que necesita para avanzar hacia el mismo propósito desde su punto de partida.”
Los ajustes no significan separar al alumno del grupo, sino encontrar una manera más accesible para que pueda participar y aprender.
Pregunta 14
Alumno de 8 años, tercer grado. No se comunica verbalmente, utiliza audífonos y tiende a salir del aula.
Respuesta
Nos brindas cierta información, sin embargo todavía necesitaríamos conocer un poco más del alumno, supongo requieres estrategias específicas.
Yo comenzaría por tres preguntas: ¿cómo se comunica?, ¿para qué utiliza los audífonos? y ¿por qué sale del aula?
Que no utilice lenguaje oral no significa que no se comunique. Necesitamos saber si señala, utiliza gestos, imágenes, algún dispositivo o Sistema de Comunicación Aumentativa y Alternativa y, sobre todo, qué tanto comprende.
Respecto a los audífonos, sería importante conocer para qué fueron indicados y en qué momentos los necesita. No asumamos automáticamente que debe utilizarlos durante toda la jornada.
Y si sale del salón, observa qué ocurre justo antes: ¿hay demasiado ruido?, ¿aparece una actividad difícil?, ¿necesita descanso?, ¿busca algo fuera?, ¿ocurre durante las transiciones? Salir del aula es una conducta; necesitamos comprender qué función está cumpliendo antes de decidir cómo intervenir.
Con esa información podremos establecer prioridades y elegir estrategias mucho más adecuadas. Cuando conocemos poco a un alumno, nuestra primera intervención es observar, preguntar y conocer antes de intentar modificar su conducta.
Pregunta 15
Liam, 2.º de primaria, autismo grado 2, y un nuevo alumno que tendré que está en Teletón. No tengo más información.
Respuesta
En este caso, mi primera recomendación sería justamente no intentar preparar estrategias a partir únicamente del diagnóstico o del lugar donde recibe atención. Todavía necesitamos conocer a los alumnos.
Antes de iniciar, si es posible, solicita una entrevista con las familias y pregunta: ¿cómo se comunican?, ¿qué pueden hacer de manera independiente?, ¿qué les interesa?, ¿qué situaciones suelen resultarles difíciles?, ¿qué apoyos utilizan y qué estrategias les han funcionado?
También sería muy valioso revisar informes de evaluación o recomendaciones de los profesionales que los atienden y, con autorización de la familia, establecer comunicación con ellos cuando sea necesario. En el caso del alumno que asiste a Teletón, saber que recibe atención ahí no nos dice todavía cuál es su condición ni qué implicaciones tiene para su participación en la escuela.
Durante los primeros días observa cómo responden a las rutinas, instrucciones, compañeros y actividades. Con toda esa información podrás comenzar a construir un perfil funcional de cada alumno y decidir qué apoyos necesitan realmente.
No necesitas tener preparadas todas las estrategias antes de conocerlos. Primero conoce al niño; después decide qué necesita de ti y del contexto escolar.
Pregunta 16
Tendré un alumno con autismo en segundo grado, está por cumplir 7 años, no permanece mucho tiempo en un solo lugar y pocas palabras se le entienden. Él habla, pero usa un lenguaje propio. En realidad esto es lo que he observado con lo poco que lo he tratado. No sé por dónde empezar.
Respuesta
Justamente porque todavía lo conoces poco, no necesitas comenzar intentando resolver todo. Durante las primeras semanas yo pondría atención principalmente en tres cosas.
Primero, cómo se comunica. Si habla pero resulta difícil comprenderlo, observa qué recursos utiliza además de las palabras: gestos, señalamientos, llevarte hacia lo que quiere, imágenes, etc. También será importante conocer qué tanto comprende del lenguaje que utilizamos con él.
Segundo, cómo participa. Si permanece poco tiempo sentado, no comenzaría exigiendo periodos largos. Observa cuánto tiempo puede participar actualmente, qué actividades captan mejor su atención y alterna momentos breves de trabajo con oportunidades de movimiento. Desde ahí podemos aumentar gradualmente.
Y tercero, conócelo: qué le gusta, qué le cuesta, qué puede hacer de manera independiente, cómo responde a las instrucciones y qué situaciones lo ayudan o lo desregulan.
Si recibe terapia de lenguaje u otro acompañamiento, la familia puede ayudarte a conocer qué estrategias utilizan y cuáles podrías continuar en la escuela.
No necesitas comenzar por todo lo que todavía no hace. Empieza por descubrir cómo se comunica, cómo participa y desde dónde puede aprender. Ahí tendrás tu punto de partida.
Pregunta 17
¿Qué actividades puedo implementar para una alumna de 7 años que ingresa a 1.º de primaria y no cursó preescolar? Aún no tiene diagnóstico, aunque los padres refieren autismo grado 2. No se comunica verbalmente y ocasionalmente utiliza monosílabos.
Respuesta
Antes de pensar en actividades de primer grado, yo trataría de responder una pregunta: ¿cuál es su punto de partida para aprender?
Sabemos que tiene 7 años y que no cursó preescolar, pero eso todavía no nos dice qué sabe hacer. Durante los primeros días puedes plantear situaciones sencillas que te permitan observar: ¿comprende instrucciones?, ¿relaciona iguales?, ¿clasifica?, ¿imita?, ¿reconoce imágenes, números o letras?, ¿cómo pide lo que necesita?, ¿puede elegir?, ¿cuánto tiempo participa en una actividad?, ¿qué hace de manera independiente?
No necesitas convertir esos primeros días en una evaluación formal. Puedes observarla mientras juega, participa en las rutinas y realiza actividades del propio grupo. Esa información te permitirá identificar qué habilidades ya tiene y cuál sería el siguiente paso.
Y pondría especial atención en la comunicación. Si no cuenta con una forma funcional para expresar necesidades, pedir ayuda, rechazar o elegir, sería importante compartirlo con la familia y los profesionales que la acompañan para valorar apoyos de Comunicación Aumentativa y Alternativa.
Después sí podremos seleccionar actividades. No partamos de lo que “debería saber” por estar en primero; partamos de lo que actualmente puede hacer para construir el siguiente aprendizaje.
Pregunta 18
¿Cómo empezar a trabajar con niños autistas en preescolar? Constantemente se salen, tiran el material o solo juegan con lo que más les gusta y prácticamente no realizan las actividades planeadas para el grupo. Además, las expectativas de los padres son altas respecto a cuánto mejorarán por asistir a la escuela.
Respuesta
De todo lo que describes, yo comenzaría por cambiar un poquito el objetivo. Si un niño todavía se sale constantemente, tira materiales o únicamente participa en actividades de su interés, quizá nuestra primera meta no sea que realice todas las actividades del grupo, sino enseñarle poco a poco a participar en la dinámica escolar.
Para saber por dónde empezar, observa situaciones concretas: ¿cuánto tiempo permanece?, ¿en qué momento se sale?, ¿qué actividades sí acepta?, ¿qué ocurre cuando se le pide guardar algo que le gusta?, ¿comprende qué tiene que hacer después? Esa información te ayudará a definir objetivos pequeños y alcanzables.
Por ejemplo: permanecer tres minutos en una actividad, guardar un material con ayuda, realizar una tarea breve antes de acceder a algo que disfruta o seguir una secuencia sencilla de “primero trabajo y después juego”. Cuando lo consigue de manera consistente, aumentamos gradualmente la demanda.
Sus intereses pueden ser grandes aliados. No se trata de permitirle hacer solamente lo que le gusta, sino de utilizar aquello que le motiva como un puente para ampliar poco a poco su participación y sus posibilidades de aprendizaje.
Y con la familia también será importante establecer expectativas realistas desde el principio. La escuela puede favorecer enormes avances, pero no por el simple hecho de que el niño esté escolarizado. Los aprendizajes requieren tiempo, objetivos claros, práctica y colaboración entre familia, escuela y profesionales.
A veces un gran avance no comienza cuando el niño completa la misma actividad que todo el grupo, sino cuando logra participar hoy un poquito más de lo que podía participar ayer.
Estamos aquí para ayudar a tu hijo.
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C. Balanza #3702, La Calma, 45070 Zapopan, Jal.


